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El conjunto entrenado por Javier Zubillaga realizó
una gran primera parte, ya que durante este periodo disfrutó
de numerosas ocasiones para marcar, además de controlar
el partido a su antojo. El Espanyol, por su parte, se defendió
como pudo de la enorme presión unionista y su juego
fue neutralizado una y otra vez por los irundarras. Todo ello
permitió a los fronterizos adelantarse en el marcador
gracias a un solitario tanto de Llona.
El
segundo periodo siguió por los mismos derroteros, tal
y como demuestran las continúas aproximaciones al área
catalana. El Real Unión, sin embargo, careció
de remate y la falta de puntería se convirtió
en una variable permanente en el juego de sus delanteros,
a pesar de que dispusieron de ocasiones suficientes como para
sentenciar el partido.
Mala
suerte
Estaba
claro, sin embargo, que la suerte no estaba del lado irundarra
y en el último cuarto de hora se desvanecieron todas
las esperanzas de traerse una importante victoria que, de
haberse producido, les hubiera lanzado hacia la parte noble
de la tabla. Los periquitos supieron aprovechar a la perfección
las tres oportunidades que tuvieron en el tramo final del
partido, lo que les permitió encontrarse con un triunfo
realmente inesperado.
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