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Puiana Txiki se convirtio desde el principio en una de las
más de veinte sidrerías que había en
el Irun antiguo y que generalmente se identificaban con el
nombre de la dueña del establecimiento (Rufina, Joshepa
etc..). En esta caso, la sidrera se llamaba Florencia Ausán,
una mujer que se convirtió en una de las personas más
populares del barrio y que conoció, sin duda alguna,
las anécdotas más
curiosas que ocurrieron en el recinto que ella misma regentaba.
La
sidra de este lugar, que nació muchos años antes
en el caserío "Puyana", se elaboraba con
manzana propia y hubo años en los que se mezclaba con
otra traída de Asturias. El excedente se llevaba hasta
la Marina de Hondarribia en carros tirados por vacas y por
medio de unas enormes cupelas. Lo más llamativo, sin
embargo, fue siempre la gran calidad de su sidra, algo que
le hizo ganarse grandes elogios como los que recibió
en 1934 al proclamarse campeona de la temporada sidrera.
Como
todo en esta vida, la sidrería fue cambiando a lo largo
del tiempo y las personas que allí se acercaban en
los años 50 y 60 tenían la oportunidad de degustar
anchoa y sardinas, además de la tradicional sidra.
Cabe destacar su bolatoki, un lugar de ocio en el que se disputaron
importantes torneos de este tradicional deporte y del que
todavía se conservan algunos resultados.
En
el año 1964 "Puiana Txiki" cerró sus
puertas al morir Florencia Ausán, la verdadera artífice
de la fama de esta sidrería y una persona a la que
la Asociación Cultural Anaka 1881 ha brindado un homenaje
al sacar esta gurdiya en la Euskal Jira de este año.
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