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El
edificio, que fue construido en el año 1929 por Enrique
Ducorau, fue utilizado en su origen como Consulado de Francia
y en 1965 fue abandonado por su último morador.
En 1977 pasó a manos del ayuntamiento después
de estar durante varios años en manos de los hermanos
Legasa Ubiría, pero en el 79 sufrió un incendio
que destruyó la totalidad de su estructura interior.
Algunas zonas, sin embargo, se libraron de los desastres ocasionados
por las llamas, lo que permitió que las partes no dañadas
fueran utilizadas por la Asociación de Vecinos de Anzaran
y varios grupos de música.
El
edificio ha sido cedido recientemente a Bidasoa-activa por
un periodo de 30 años. La creación del Taller
de Empleo, promovido por el Consorcio Transfronterizo, será
la primera de las actividades que se desarrollen en dichas
instalaciones y se contemplan especialidades cuyo desarrollo
puede aplicarse a la obra de rehabilitación de la mencionada
villa. Además, dicho taller participa en la obra de
ejecución al preparar proyectos y profesionales que
puedan dar servicio a las nuevas necesidades del edificio.
Inicio
de las obras
El
proyecto de rehabilitación elaborado por el arquitecto
Javier Guezuraga se pone en marcha en diciembre del año
2000 con el inicio de las obras de la mano de la empresa adjudicatataria,
TEUS S. A..
En
el aspecto externo se tiene previsto respetar las características
originales de la fachada y se pretende recuperar sus pequeños
detalles, lo que obliga a que se lleve a cabo una cuidada
ejecución de los mencionados trabajos.
Interiormente
hay que eliminar la totalidad de la estructura debido al mal
estado en el que se encuentra, además de tener en cuenta
otros aspectos como puede ser el diferente uso que va a tener
en un futuro. Para todo ello se van a sustituir los muros
de carga y ejecutar la totalidad de la nueva estructura de
hormigón, lo que va a permitir consolidar la cimentación
existente y dar salida a la colocación de los nuevos
pilares. Se respeta igualmente el gran hueco de la escalera
principal del edificio, aunque en él se ubicará
una nueva escalera y un ascensor para cumplir las normas de
accesibilidad. Las distribuciones interiores, salvo las obligadas
por la conformación del edificio, se resuelven con
mamparas.
Las
obras terminarán en el mes de julio y allí se
ubicará la nueva sede de Bidasoa-activa y el Consorcio
Transfronterizo.
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